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Que te echo de menos, te echo de menos como a nada. Sí. Qué daría lo que fuese por volver a sentir una de tus miradas, una simple palabra de aquellas que me dejaban sin aliento, sin respiración.
Sentir esas ganas inmensas de verte, para que al darte un beso fuese feliz para todo el día, sentirte ahí, a mi lado. Echo de menos que seas tú la única persona que al decirme te quiero me haga la chica más feliz del universo. Echo de menos que me abraces, incluso que me des esas collejas que tanto me molestan pero a la vez me encantan…
Echo de menos ver esos comentarios que me lo daban todo. Aquellos momentos que no paraba de reír contigo.
Echo de menos esas tardes empapados con globos de agua o bolas de nieve. Echo de menos volver a sentirme especial a tu lado. Echo de menos poder decir que al estar contigo, era feliz.
Echo de menos hacer todas esas locuras solo para estar contigo. Dejarlo todo, y estar contigo.
Y no puedo evitar pasar por tu portal, y no acordarme de aquel momento, de aquel instante en el que tus labios y los míos se rozaron por primera vez y sentí algo indescriptible. Es inevitable no acordarme de llamar al telefonillo con esos nervios invencibles de saber que iva a estar contigo, los dos, solos. El momento en el que te miré, me miraste y todo surgió. El momento en el que sentía latir tu corazón sobre mi pecho. Aquel momento en que no podía creer que estuviese allí, contigo. No existían los problemas ni las preocupaciones, solo tú y yo en esa habitación. Sólo existía aquel momento, aquel momento que deseaba que no acabase nunca.
Y ya me da igual lo que opinen, si te parece bien o mal. Te echo de menos y ya está. Que te quiero y eso no lo va a cambiar nadie.
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