Nunca creí el poder llegar a ser como las demás personas. Aquellas que cuando se enamoran sufren. Se olvidan de quienes son y sencillamente viven por y para otra persona. Nunca pensé que alguien pudiera sacar todo este egoísmo que tanto me ha caracterizado durante toda mi vida y convertirlo en humildad.
En la intensidad de la noche. Cuando pudimos haber nadado sobre el asfalto.
Me abruman las caricias que podrían haber sido encontradas.
Y sobre tus hombros reir. Cómo en las jodidas películas de amor con finales felices.
¿De que sirve borrar todo lo que nos ha hecho daño?
Quizá pienses que no tengo fuerzas. Pero no es así. Me siento más fuerte que nunca. Porque siempre he podido con todos mis obstáculos. Quizá no los he superado. Pero tampoco he tenido la cobardía de saltarlos.
Para mí las cosas no son fáciles de olvidar. Y sé que hay situaciones que me acompañarán toda mi vida. Pero eso no me da miedo.
Lo que verdaderamente me da miedo es aquello que pueda llegar a hacer por ti. Por tu sola presencia. Por la esperanza.
Me da miedo el levantarme un día rota. Partida en mil pedazos, cómo ese espejo mugriento en lo más profundo de un pozo, por tu culpa. Y es que aún no me acostumbro.
Mismo guión; distinto actor.
Como la escena de una obra de teatro. Las palabras que pronunciamos estaban escrita en nuestros labios antes de decirlas. El decorado va cambiando conforme vamos sintiendo.
Pero aquí el telón necesita de una fuerza sobrehumana para cerrarse.
Y es que metafóricamente hablando… Me siento cómo un árbol que le regala sus hojas al otoño… Sin pedirle nada a cambio… No le importa sentirse vacío porque sabe que pronto llegará la primavera para devolvérselas.
Pero eso exactamente es lo que me aterroriza… que algún día no vea llegar la primavera.
Innumerables veranos que puedan pasar la noche en mi jardín. Pero sin hojas… por muchos de ellos que me hagan compañía, no me sentiré cobijada.Y olvidando esta absurda comparación entre mis sentimientos y un árbol… Me gustaría decirte que hoy. En el día de hoy… me siento más o menos bien. Entiéndeme. No puedo hacer cómo si nada hubiera importado.
En la intensidad de la noche. Cuando pudimos haber nadado sobre el asfalto.
Me abruman las caricias que podrían haber sido encontradas.
Y sobre tus hombros reir. Cómo en las jodidas películas de amor con finales felices.
¿De que sirve borrar todo lo que nos ha hecho daño?
Quizá pienses que no tengo fuerzas. Pero no es así. Me siento más fuerte que nunca. Porque siempre he podido con todos mis obstáculos. Quizá no los he superado. Pero tampoco he tenido la cobardía de saltarlos.
Para mí las cosas no son fáciles de olvidar. Y sé que hay situaciones que me acompañarán toda mi vida. Pero eso no me da miedo.
Lo que verdaderamente me da miedo es aquello que pueda llegar a hacer por ti. Por tu sola presencia. Por la esperanza.
Me da miedo el levantarme un día rota. Partida en mil pedazos, cómo ese espejo mugriento en lo más profundo de un pozo, por tu culpa. Y es que aún no me acostumbro.
Mismo guión; distinto actor.
Como la escena de una obra de teatro. Las palabras que pronunciamos estaban escrita en nuestros labios antes de decirlas. El decorado va cambiando conforme vamos sintiendo.
Pero aquí el telón necesita de una fuerza sobrehumana para cerrarse.
Y es que metafóricamente hablando… Me siento cómo un árbol que le regala sus hojas al otoño… Sin pedirle nada a cambio… No le importa sentirse vacío porque sabe que pronto llegará la primavera para devolvérselas.
Pero eso exactamente es lo que me aterroriza… que algún día no vea llegar la primavera.
Innumerables veranos que puedan pasar la noche en mi jardín. Pero sin hojas… por muchos de ellos que me hagan compañía, no me sentiré cobijada.Y olvidando esta absurda comparación entre mis sentimientos y un árbol… Me gustaría decirte que hoy. En el día de hoy… me siento más o menos bien. Entiéndeme. No puedo hacer cómo si nada hubiera importado.

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